Pese a unos tiempos más que difíciles para el séptimo arte en Argentina, el ingenio, la creatividad y la determinación de todo un conjunto de artistas del país luchan por seguir en la primera página de los festivales internacionales.
Cuando el actual presidente del país llegó al poder, puso en marcha una medida y sistemática destrucción del cine argentino. Aunque anunciada en campaña por Javier Milei con motosierra en mano incluida, cual funcionario asesino burda imitación de nuestra cantante Alaska más ochentera, la desaparición del INCAA no se produjo en su totalidad.
La venganza fue peor, poniendo al frente de la institución a Carlos Pirovano, sin ninguna experiencia en el sector audiovisual, y haciendo declaraciones tipo “una de las cosas que digo a los empleados del INCAA es que si se portan mal, les pondré en continuo las 100 películas argentinas que fueron vistas por menos de 1000 personas. Es una gran tortura”.
Con personajes así, como actual director del INCAA, ni siquiera es necesario hacerlo desaparecer, es mucho mejor reducir su presupuesto en un 80%, y mantenerlo moribundo para tener un enemigo al que culpabilizar de todos los males de la tierra.
Contrariamente a su muerte anunciada, anhelada y deseada por algunos pocos, justamente los que menos van al cine, el cine argentino sigue presente y conquista palmarés, galardones y reconocimientos en los mejores y más importantes certámenes del mundo. San Sebastián no es ninguna excepción.
Presente en esta edición, con rodajes en el país del cineasta chileno Pablo Larraín o Benjamín Naishtat en la Sección oficial, este último director repitiendo en Zabaltegi-Tabakalera con María Alché, más directoras como María Aparicio… el cine argentino está en casi todas las secciones con una excepcional y vibrante presencia.

Alessandra Sanguinetti, reconocida fotógrafa con obra en el MoMA de Nueva York, presenta en Horizontes Latinos su obra de mayor duración en el tiempo, La ilusión de un verano sin fin, debut en la dirección cinematográfica que recibió el Leopardo de Oro en la sección Cineasti del Presente del 79º Festival de Locarno.
Un documental que abarca 25 años de la vida de dos primas en la Pampa argentina. Casi una historia que se ha convertido en un género propio y que tan buenos resultados está dando en festivales. Son ir más allá, el año pasado otra cineasta argentina, la talentosa Clarisa Navas, se llevaba el Gran Premio del Jurado de Visions du Réel con El príncipe de Nanawa, el retrato de un niño durante 10 años desde su niñez hasta la juventud.
La vida de Belinda y Guillermina es, en principio, ese verano que parece no tener fin y que las ha unido durante toda su vida. Instantes juveniles de roles, imaginación y sueños en un lugar donde no hay más que hacer que jugar y disfrutar de sus 10 años.
El tiempo va transcurriendo y la complicidad de las dos primas no desaparece, sino que se expande y amplía con las nuevas vivencias. El dúo se extiende a otras personas que entran en cuanto, pero no para la cámara que las mantiene lo más alejadas posible.
No hay mayor placer que esa sucesión de momentos, aparentemente anodinos, que son lo que configuran en realidad una vida. Fotografías vitales que, gracias al cine, adquieren movimiento.

Federico Luis, un cineasta que vive, respira y sueña con el séptimo arte, presenta su última obra en Zabaltegi-Tabakalera, Para los contrincantes. Así como La ilusión de un verano sin fin había necesitado 25 años para construirse, este corto de 15 minutos solo ha requerido 4 horas de rodaje en 2 días y será uno de los momentos del festival en que más cine se vea en gran pantalla.
Si Tardes de soledad planteaba el binomio animalidad-humanidad a pocos metros de distancia del animal, Para los contrincantes se elabora a través de la humanidad-animalidad a escasos centímetros del rostro de niño boxeador, en formato 4:3.
Intensidad del momento y brutalidad de los golpes, decorado sonoro de una efectividad implacable, comentarios e indicaciones del entrenador que cortan la respiración, sufrimiento, angustia, orgullo, rabia…
Esta pelea de boxeo infantil en un club de barrio de México es una epopeya y un drama, al mismo tiempo y, por si fuera poco, Palma de Oro al Mejor Cortometraje en el 79° Festival de Cannes 2026, siendo el único de la competencia que no contaba con el apoyo del CNC (Centro Nacional del Cine y la Imagen Animada) francés.
Esa es la diversidad y la riqueza de este cine que ni el presidente actual ni ningún otro logrará menguar porque el cine argentino es para los espectadores (del mejor y más exquisito gusto).
La ilusión de un verano sin fin / The Illusion of an Everlasting Summer, de Alessandra Sanguinetti (Argentina y EEUU, 93 min.)
Festival San Sebastián 2026 – Horizontes Latinos
Para los contrincantes / For the Opponents, de Federico Luis (México, Chile, Reino Unido y Francia, 15 min.)
Festival San Sebastián 2026 – Zabaltegi Tabakalera