L’age d’or, de Bérenger Thouin, o las infinitas posibilidades del cine actual


A escasas horas de que se desvele el palmarés de Cannes más esperado en España de las últimas décadas, con posibilidades reales de aparecer en él, la presencia nacional deja algunas reflexiones sobre nuestro cine y la autoría visual en el siglo XXI.

Es curioso constatar la amplitud de edades d nuestros representantes en Cannes. De los 35 años de Javier Calvo a los 76 de Pedro Almodóvar, con una diferencia de unos 40 años, que aproximadamente la edad de Aina Clotet (y su doble premiación en la Semana de la Crítica por Viva, para esta inmensa directora, guionista, actriz y productora) Rodrigo Sorogoyen y Javier Ambrossi.        

Una diferencia no sólo temporal sino también estilística. Una manera de filmar basada en las referencias autorales de los clásicos europeos, diría más de Cine Club, que conecta con la crítica de este continente. Y otra, muy diferente, basada y mezclada también con estos, pero mucho más influenciada por los tempos y estéticas de series y las múltiples pantallas d ellos últimos 20 años. Otro estilo con el que conecta muchísimo más la crítica norteamericana.   

Este es uno de los análisis que podríamos llevarnos de Cannes y es justamente esta variedad la que da riqueza a nuestro cine. Un séptimo arte cada vez más desacomplejado, que ha comprendido que esto también va de industria y que se sitúa desde hace años, aunque Cannes lo confirme ahora, en lo más alto de las cinematografías contemporáneas.

Esta cobertura se cierra con La edad de oro, título de infinitas referencias que se podría aplicar al cine española de hoy. Una nueva edad de oro de un cine que ha perdido complejos y ganado en seguridad.

L’age d’or, de Bérenger Thouin, película de 20026, pero encuadrada en la sección de Cannes Classics, por utilizar más de 60 años de archivos del fondo histórico de la primera compañía cinematográfica del mundo, Gaumont-Pathé. Empresa fundada en Francia por Léon Gaumont en 1895 (Pathé Frères se creó solo unos meses después).

Esta ópera prima de la cineasta francesa ejemplifica, a la perfección, el nuevo cine de autor actual. La mezcla de ficción y archivos de la protagonista de la historia, Jeanne Lavaur, una intrépida heroína que atraviesa todo el siglo XX, los años locos, dos guerras mundiales y dos continentes, es cine desacomplejado.

Las partes de ficción han sido rodades en blanco y negro, antes de pasarlas al color, los protagonistas de las imágenes de archivo parecen actores interpretando sus papeles, el juego de la realidad y la ficción, que tanto deseaba Méliès, vuelve a desprender su magia. Y el espectador empieza a dudar de la realidad de la ficción y de la dramatización de la realidad.

Entre dispositivo artístico, historia que podría ser una serie, película que no desea definirse, Bérenger Thouin firma una obra inclasificable que, por coincidencia temática, se cruza y complementa a la mejor película francesa presentada en Cannes, Notre Salut.

Una salvación para el espectador que ha comprobado que, una vez más, el cine sigue inventándose. Mucha suerte a todos/as esta noche en el palmarés.

L’AGE D’OR, de Bérenger Thouin (France – 1h53)

Cannes 2026 – Cannes Classics

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