Carmen, l’oiseau rebelle, de Sébastien Laudenbach, la joya de animación de Cannes 2026


Con solo tres películas en su haber, La joven sin manos (2016), ¡Linda quiere pollo! (2023) y esta última, estrenada en la exquisita sección de la Quincena de los Cineastas, el cineasta francés Sébastien Laudenbach ha logrado colocarse entre los más inspirados y creativos directores de animación.

Alejado de las últimas tecnologías y los efectos especiales mecánicos, el director crea sus obras a partir de un cromático y reflexivo trabajo en el que deambula entre estallidos de color y sombras luminosas, en las que cada uno de los fotogramas es un prodigio de composición, dibujo y color.

Carmen, l’oiseau rebelle no escapa a esta definición de maestría, saber hacer e inspiración, para traernos al siglo XXI, la historia de esta gitana sevillana eterna que ha recorrido libros, teatros y óperas para instalarse para siempre en el imaginario mundial.

Una vuelta de tuerca a una historia sangrienta en la que Prosper Mérimée definía, a la perfección pese a escribirla en el siglo XIX, la tragedia que comporta la violencia de género y los feminicidios que origina siglos después.

Asistimos en esta nueva versión a un rayo de esperanza, que no se aleja de un cierto nivel de thriller, ante la posibilidad de que Carmen no acabe asesinada por el celoso soldado navarro Don José, aunque la película no miente, porque desde la primera escena ya aparecen los endiablados cuchillos, que tintarán de tragedia esta historia de celos, venganzas y crímenes.

En una versión, digamos, restaurada de la trama, un anciano ciego que lee el fututo, ayudado por su lazarillo, se cruzarán con la bella Carmen y su amiga Belén, en la Sevilla más bella que haya aparecido en el cine, desde hace mucho tiempo.

Acción, intriga, amor con unos personajes que encandilan y, por supuesto, la música de la ópera de 1875 del inmortal Georges Bizet, nos sumergen en un mundo de color en que el destino de Carmen podría ser diferente si hacemos desaparecer las armas (en este caso, navajas) que acompañan a una población demasiado presta a utilizarlas.

Una película familiar que no defrauda ni a grandes ni pequeños y que, de seguro, se sitúa ya en la temporada de premios mucho más allá de Cannes. Carmen, l’oiseau rebelle se presenta como una de las opciones más potentes de cara a los premios nacionales y a los de cine europeo de animación.

Una verdadera joya cinematográfica de la que querrías mil fotogramas para exponerlos en cuadros y disfrutarlos más allá de la pantalla.

CARMEN, L’OISEAU REBELLE, de Sébastien Laudenbach (Francia – 1h26)

Cannes 2026 – Quincena de los Cineastas

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