Notre salut, de Emmanuel Marre, la mejor película francesa del festival y ¿Swann Arlaud en el palmarés?


Si por el momento Javier Bardem podía estar bien tranquilo con su impecable actuación e integrar todas las listas de mejor actor, la novena jornada del certamen le ha traído dos imponentes pretendientes al galardón: Swann Arlaud, inmenso en arribista facha, y Ramy Malek por su arrebatadora presencia en The man i love, de Ira Sachs.  

Emmanuel Marre llega con su tercer largometraje con fuerza a Cannes a la Sección Oficial, sin miedo ni vergüenza de compartir con el público parte de su historia familiar. El colaboracionismo de sus antepasados con un régimen tan totalitario y nazi como el que instauró Pétain, en los años 40 en mitad del territorio francés.

Como siempre ocurre con los dictadores, Pétain estaba completamente convencido de que su misión era necesaria para “salvar a su país” para volver a los buenos, y por supuesto, pasados tiempos. Notre salut no se centra en los grandes personajes sino en la pléyade de personajillos que rodean al poder y que sueñan con conquistar una pequeña, por ínfima que sea, parte.

Insignificantes arribistas convencidos de la oportunidad y necesidad de la política aplicada, aunque extermine poblaciones, acabe con los derechos más primordiales y saquee hasta lo más profundo los pilares de la sociedad. Esos integrantes de la aplicación de la banalidad del mal que tan lúcidamente ilustró Hannah Arendt.

Durante dos horas y media, el cineasta francés radiografía a uno de ellos en una película histórica que habla más bien del presente. Y lo hace con humor, distancia, sobriedad e inteligencia. No hay nada más terrorífico que un hombre banal dispuesto a trepar, sin poner límite alguno y con la seguridad de que tiene razón en todos sus comportamientos.

No sólo el fondo histórico y el contenido narrativo que se desarrolla en la película, a través de cartas privadas y archivos familiares, es contunde y visceral. El cineasta cuida tanto la forma como el fondo.

La utilización de canciones de los 80, mucho más modernas históricamente (como Life is life, de Opus), para acompañar el horror de lo narrado, o la potencia de una iluminación con foco semejante a una sesión de interrogatorio, hace de Notre Salut la mejor película francesa que haya pasado por la Competición Oficial de Cannes 2026.

Se acerca el final del festival y todas las apuestas están abiertas. Los Javis con La bola negra pueden dar la sorpresa porque es tan maravillosa que va a volver loco al jurado (los programadores dejan los platos fuertes para los últimos días de programación), Almodóvar siempre cuenta en Cannes, aunque tiene la Palma muy complicada, y la película de Sorogoyen puede llevarse premio interpretativo (poco se ha hablado de lo bien que está Victoria Luengo).               

NOTRE SALUT, de Emmanuel Marre (France 2h35)

Cannes 2026 – Competición Oficial

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