Partisan, Australia 2014


Absolutamente fascinante de principio a fin, el debut del joven director australiano, Ariel Kleiman, deja boquiabiertos a los espectadores por su meditado sentido de la puesta en escena, su facilidad para crear ambientes angustiantes y una sabia y comedida dirección de actores. Sin duda alguna, la ópera prima más alucinante de esta temporada, que ya ha recogido su primer premio, mejor fotografía en la última edición del festival de Sundance.Par0La generosidad del director, co-guionista de esta peculiar fábula junto a Sarah Cyngler, permite al espectador, primero, maravillarse ante la intriga de la situación, y más tarde, sorprenderse por la reconstrucción de la historia que se desarrolla ante su mirada. Un film repleto de suspense, intriga y hallazgos visuales dignos de mención.Par1Como ese inicio, uno de los mejores del año, en que un hombre arrastra un poste de electricidad por un terreno vago y desierto que, por su composición estética, recuerda a un Jesús arrastrando su cruz. ¿Será una representación del Mesías o uno de los ladrones que le acompañaron al calvario?Par2Dos minutos después encontramos a ese mismo hombre, Vincent Cassel, que interpreta a uno de los protagonistas, en la habitación de una mujer que acaba de dar a luz. Y en la siguiente escena, escondido tras una extraña entrada, descubrimos un antiguo edificio, en el que varias mujeres, muchos niños y el actor protagonista conviven en armonía, como una gran familia. ¿Qué significa ese espacio, qué relaciones se establecen entre sus componentes, por qué esa sensación de vivir escondidos?Par3La respuesta llegará muy pronto, pero no será la última sorpresa de esta fascinante situación. El otro protagonista de la historia, encarnando uno de los hijos de Vincent Cassel, es el impresionante jovencísimo actor Jeremy Chabriel. Niño, rozando la adolescencia, que observa, admira y no pone en duda nada de lo que su padre le manda. Pero llega un momento en que el joven empieza a plantearse ciertas preguntas y decide tomar sus propias decisiones.    Par4Un momento de puro placer que debería recibirse sabiendo lo mínimo posible de su contenido (por eso no añado absolutamente nada más). Una hipnótica situación, magistralmente rodada, que confirma la fuerza de los nuevos cineastas australianos, para mezclar suspense, retrato social y drama psicológico, con un especial cuidado en su estética. La fotografía merecía, sin lugar a dudas, el premio que se llevó en Sundance. Su director, Ariel Kleiman, es uno de los nuevos nombres que habrá que recordar este año y seguir muy de cerca.

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