White God, Hungría 2014


Una joven paseando con su bicicleta por las calles desiertas de Budapest. Un silencio absoluto en la ciudad húngara, una banda sonora que promete un nivel elevado de suspense, un coche abandonado en mitad de un puente y esta joven que pedalea, al mismo tiempo, que mirar hacia todos los lados. Huye de algo y sabemos que será terrorífico. A la vuelta de una esquina, el suspense se desvela. Más de doscientos perros la persiguen con no muy buenas intenciones. Uno de los inicios más potentes del año cinematográfico.WG1Estos primeros minutos de la película marcan el tono perfecto de este alucinante filme. Un toque de terror, una buen dosis de crítica política y una metáfora perfecta sobre la realidad actual. Tras este sublime comienzo, un flash-back nos contará la historia desde el principio.WG2Lili, adolescente de unos 14 años, tendrá que pasar tres meses con su padre, dado que su madre se va con su nuevo compañero a Australia. Lili está muy unida a su perro pero las autoridades, para salvaguardar las razas, imponen multas muy elevadas a los perros cruzados, lo que hace que muchos acaban en la perrera. De hecho, totalmente desbordadas.WG3Sumergidos en una intriga magistralmente llevado por el director, Kornél Mundruczo (uno de los cineastas centroeuropeos más imaginativos y que firma con ésta, su octava película), el espectador se pregunta cómo se han podido rodar las escenas con 250 perros en medio de la ciudad.WG5Aun olvidando el aspecto técnico del rodaje, la película sorprende continuamente por su energía, inteligencia, y hasta ciertas gotas del humor. Una de las magistrales persecuciones que sufre el perro de Lili, la música, las escenas, el montaje… recuerda, sin lugar a dudas, las carreras de Jason Bourne en un país tropical.WG4Sólo que aquí, Jason Bourne es un perro, llamado Hagen (quizás, en referencia a los Nibelungos, dado que uno de sus protagonistas se llama igual, Hagen, nombre que significa “el del mundo de abajo”) y del calor se pasa a las frías callejuelas de Budapest.WG6Una proeza técnica, unos actores inspirados y, sobre todo, un equipo animal fuera de serie. Absolutamente alucinante la interpretación de los dos perros que interpretan al protagonista canino (para poder interpretar las dos facetas del animal, cariñoso y agresivo) que, de hecho, se lleva la Palm Dog, del Festival de Cannes. Pero no solo eso porque la película también obtuvo merecidamente el premio de la sección Un Certain Regard.

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