Mágico día con el cine más comprometido de todas las jornadas del festival de San Sebastián


por Carlos Loureda

La Sección Oficial de ayer brillará en historia del certamen por la mágica película de Carlos Vermut, en una jornada plagada de cine de compromiso, denuncia y posicionamiento social.
MG1Nivelón del cine nacional a concurso
La 62 edición está exhibiendo una calidad del cine nacional, como hacía tiempo que no se veía en la Concha. Tanto la sublime fotografía de las marismas del Guadalquivir de La Isla Mínima, la dirección de Loreak o el guión de Magical Girl son de los mejorcito del cine actual de autor, que no por ser local, tiene nada que envidiar al resto de las cinematografías mundiales.
MG2Carlos Vermut ha tallado una joya delicada, cinéfila hasta en sus más mínimos detalles, con una dirección de actores resplandeciente, tanto la enigmática Bárbara Lennie como el impertérrito José Sacristán, una soberbia puesta en escena, equilibrada y original y, ante todo, una narración apasionante que cautiva e hipnotiza al espectador desde la primera imagen hasta le fundido en negro final.
MG3Dividida en las tres tentaciones del alma que tanto temía San Agustín, mundo, demonio y carne (sobre todo esta última centraba todos sus peores miedos, ¿por qué será?), el imaginativo cineasta narra las desventuras de un padre intentando adquirir el vestido que su hija, gravemente enferma, anhela casi como último deseo.
MG4Mantener un equilibrio perfecto entre seriedad y comicidad está al alcance de pocos realizadores y, uno de ellos es este talentoso cineasta que, ya demostró en 2011 con su ópera prima, Diamond Flash, demostró que sabía limar esquinas y redondear ángulos.
Como ocurrió en la anterior edición con La herida, no sería de extrañar que el cine de autor (por suerte, cada vez menos invisible) más inteligente acabe en lo alto del palmarés. No dejes que nadie te lo cuente. La magia no admite intermediarios.
TIGERS_2_jpgCine de denuncia
En la sección oficial, el siempre inquieto Danis Tanovic (Óscar al mejor film en lengua extranjera con su primera película, En tierra de nadie) presentaba un ejemplo perfecto de cine comprometido con la realidad social, Tigers, utilizando el celuloide como altavoz de denuncia de las prácticas las multinacionales industriales (en este caso, Nestlé, pero la lista es interminable) que anteponen sus intereses económicos a la salud de sus clientes.
TI1Tras anunciar el tono que adoptará el film con el aviso “basado en hechos reales”, el cineasta retrata el intento de producir un documental con la historia del comercial paquistaní, que acabó desvelando las dudosas prácticas llevadas a cabo para instalar en todos los hospitales, consultas y farmacias del país, la leche en polvo de la marca que representaba. Como viene ocurriendo desde la década de los 80 en diversos continentes, este producto se mezcla en los países en desarrollo con agua no potable, situación que ya ha provocado millones de muertes infantiles.
El cineasta logra su objetivo (y una gran ovación del público) con un fondo temático impecable pero con una forma estética sin imaginación que deja al espectador con hambre. Un curioso tono Bollywood al inicio del film que se transforma en una versión actual de la película Erin Brockovich. Si el fondo prima sobre la forma, el jurado ya ha encontrado su Concha.
lesson2Una grata sorpresa de Nuev@s Director@s he llegado vía los directores búlgaros, Kristina Grozeva y Petar Valchanov, con su ópera prima, Urok/The Lesson. Impresionante radiografía de la doble moral, a través del ejemplo que desea mostrar la profesora protagonista al conjunto de sus alumnos ante el robo de una cartera producido en su clase.
Lesson1Gracias a la excepcional actriz, Margita Gosheva, se comprueba que es mucho más fácil predicar que practicar lo que se establece como correcto en cada ocasión. Una inquietante y soberbia película que debería haber estado en la sección oficial, en vez de lo que hemos visto posteriormente.
murieron-por-encima-de-sus-posibilidadesSi bien la intención de Isaki Lacuesta con Murieron por encima de sus posibilidades era también la denuncia del mayor robo del siglo perpetrado por ávidos financieros, políticos incompetentes y multinacionales sin escrúpulos que juegan al monopoly con nuestras vidas, el resultado ha sido ininteligible, áspero y poco inspirado.
LasaPablo Malo ha salido mejor parado con su correcta Lasa y Zabala. Más cine negro que reconstruye el pasado oscuro de este país que, como muy bien afirma Carlos Vermut en Magical Girl, siempre ha luchado entre su racionalidad y su emotividad. Esperemos que encontremos algún día, lo más pronto posible, el término adecuado para convivir en armonía.

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