Día de extrañas parejas en San Sebastián


por Carlos Loureda

24 horas de parejas improbables, imposibles, inverosímiles y, aun así, impresionantes. El festival de San Sebastián ha estado marcado por estas dos letras “im”: prefijo negativo que expresa el valor contrario de la palabra a la que acompaña o la ausencia de una acción. La buena noticia es que cuando hay valores negativos, el placer del espectador es mayor (no se suelen hacen excelentes películas con buenos sentimientos y por eso, casi todos, preferimos a la madrastra que a Blancanieves).La pareja de El muerto y ser feliz de Javier Rebollo, un futuro difunto y una muerta en vida, y además autoestopista que recordaba Detour de Edgar G. Ulmer, o los fallecidos que comunican con los vivos y la jungla animista de los 5.000 kilómetros de una Argentina, viva en su naturaleza y muerta en su humanidad, de A. Weerasethakul. Con varias voces en off, que se enfrentan a la realidad de la imagen, y unas situaciones que hubiesen hecho las delicias de Ubú rey, la nostalgia tan apasionante sana de un asesino a sueldo que ya no mata y sólo muero, me dejó un excelente sabor de boca.Tenía todos los ingredientes para que me apasionase, un director excelente, Fernando Trueba, un artista enorme, Jean Rochefort, su fantástica mujer, Claudia Cardinale, su sabia criada exuberante, Chus Lampreave y una modelo, que aunque no comprenda ni sus actitudes ni motivaciones puedo admirar, y pese a todo ello la película me ha producido una increíble y reparadora somnolencia.Es muy complicado describir el proceso creativo, comprender la inspiración o explicar la belleza, Trueba en esta ocasión no lo consigue, pese a un trabajo exquisitivo de la luz, un tratamiento perfecto del blanco y negro y una fotografía que recuerda los mejores momentos del maestro delas sombras, Frank Borzage. A los interesados en el tema de la belleza les recomiendo todas las obras de Daniel Arasse y, en especial, El detalle u On n’y voit rien, descriptions.Ganas tenía de pasar yo, por fin, por la nueva sección de Nuevos Directores, desligada de Zabaltegi. Me organizo para ver Rocker del rumano Marian Crisan, su primera película, Morgen, me encantó y tenía unas ganas tremendas de ver su último trabajo. El roquero de la película es el padre de un drogadicto que lo hará todo, evidentemente, para ayudar a su hijo. Una patética pareja en un discurso frío, casi documental, que logra despertar el interés al final de la película pero que no posee la fuerza de Morgen. El cine rumano lleva unos años “de moda” en los festivales y en el jurado de la sección hay un compatriota suyo… nunca se sabe. Miedo me da.

Continuará…

2 comentarios

  1. Lo cierto es que la de Trueba no me apetecía verla y ahora mucho menos.Solo las imágenes ya me producían desgana,asique me parece que no la veré.
    Un pena.
    Un saludo!

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    • Querido Fernando (que no nos escuche tu tocayo): tengo ganas de decirte, harás bien, pero la mía sólo es una opinión. Ejem, ejem … un tiempo estupendo en San Sebastián.. Hasta muy pronto, amigo

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