En el 59.º Festival de Sitges 2026 se proyectan casi 300 largometrajes y 127 cortometrajes. En esta programación convive de todo. Desde grandes presupuestos, propuestas mínimas o talents universalmente conocidos hasta los proyectos más excéntricos. Difícil escoger entre tanta variedad, pero siempre aparece una pequeña joyita del género fantástico que te cautiva desde el primer segundo.
El enigma de Franca Farmín, de Octavio Revol Molina, es justo eso: un diamante en bruto, rodeado de asperezas alrededor de este duro mineral, que no impiden ocultar su brillo.
Resulta extraño afirmar para una película presentada en Sitges que su mayor influencia sea una obra de principios del siglo XVII. Sin embargo, El enigma de Franca Farmín es una de las más creativas adaptaciones de El Quijote, de Cervantes.
En estos últimos siglos han cambiado mucho las cosas, aunque al final parece que no tanto. Si en 1605 los caballeros se volvían locos por leer novelas de caballerías, en 2023 alguna que otra chica pierde la cabeza por los miles de millones de videos en las redes sociales.

Pero si en la Edad Media se optaba por arreglar entuertos, defender una justicia social y alabar la belleza, en nuestra época que lucha por mantenerse moderna, aunque ya se haya convertido en un pastiche postcontemporáneo, el ideal es conseguir la fama suficiente para obtener millones de seguidores que nos aporten una gruesa cuenta bancaria, idealmente situada en un paraíso fiscal.
Desde pequeña la protagonista de la película, Franca Farmín, ha sabido que lo suyo eran las emociones fuertes y el placer que produce captar la mirada de los espectadores. Por eso, decide hacer vídeos para las redes sobre enigmas y lugares misteriosos.
Octavio Revol Molina, talentoso director argentino, mezcla en su cuarta película, con suma habilidad, la estética de las imágenes de youtubers o captaciones amateurs y la narrativa del único género creado por las plataformas, el true crime.
En un continuo juego el espectador va descubriendo, en paralelo, la realidad filmada por la protagonista (por lo tanto, construida), contrastada con las opiniones de sus allegados (también distorsionada por el dispositivo de una entrevista que será grabada para su posterior difusión).

Unos allegados que muestran sus relaciones personales y familiares (padres, mejor amiga y, por supuesto, un novio secreto) tan dadas a la interpretación por el gran público.
En su lucha por obtener la atención de los suscriptores de su canal, Franca (juguetón nombre elegido por un cineasta que mima hasta el más mínimo detalle) visita un lejano lago donde se supone desaparecen personas por la existencia de un misterioso monstruo.
En esta Laguna del Olvido, porque el verdadero infierno para Franca es que no te recuerden, el director va difundiendo las pistas en un magnífico juego del gato y el ratón con el espectador, que lleva a su maestría en un plano cenital del lago. Atención a esta imagen tan juguetona como la película misma.
Nada falta en esta aventura por las tierras cordobesas argentinas, incluso hasta los antiguos molinos de vientos castellanos aparecen en forma de innumerables haters. Una joyita tan redonda como inteligente, repleta de talento.
El enigma de Franca Farmín, de Octavio Revol Molina (Argentina, Colombia y España, 73 min.) Estreno Mundial
Sitges – 59º Festival internacional de cinema fantàstic de Catalunya – Sitges Family – Popcorn Session