El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, quien bien te quiere NO te hará llorar


Estrenada hace un mes en pantalla, El ser querido vuelve al Festival de San Sebastián dentro de la sección Made In Spain. De ella se ha dicho ya de todo, pero no está de mal recordar que, muy posiblemente, Victoria Luengo y Javier Bardem se lleven sendos Goyas por sus actuaciones (el de Victoria roza una probabilidad tan alta que cae casi en la certeza).     

Existen diferentes temáticas que atraviesan la filmografía de Rodrigo Sorogoyen, pero quizás hay dos que se repiten con mayor frecuencia en sus películas: el ejercicio y formas de expresión del poder y de la masculinidad.

En El ser querido se van mostrando con pequeñas pistas todos los síntomas y detalles que la masculinidad tóxica despliega ante cualquier relación humana, ya sean profesional, personal o familiar. Este tipo de actuación contamina todo vínculo humano y, pese a sus variantes, las actitudes son siempre las mismas: dominio, negación, agresividad y represión emocional.

Esta historia de un padre que vuelve a rencontrarse con su hija, 13 años después, para reanudar lazos y apaciguar la mala conciencia no puede impedir sacar el ramalazo tóxico ya en el primer encuentro: la escena de apertura con la comida en el restaurante, mitad improvisación mitad escrita (10 páginas de texto).

Ahí mismo aparecen las primeras expresiones de un comportamiento que vamos entendiendo porque aleja a esa mujer de su padre: excusas y negaciones (era mala época para mí), herencia elegida (eres buena actriz porque viniendo de dónde vienes, tienes mis genes), trasponer la realidad en una invención más amable…

En un prodigio de guion, la pareja de escritoras, Isabel Peña y el propio director, bordan como siempre las escenas de tensión: insufrible e inquisitorial toma de la comida. Una masculinidad tóxica que se repite, a nivel profesional, con toda su crudeza y agresividad.

Una diferenciación básica entre potestad y autoridad mal entendida o desconocida, base de ese típico comportamiento, que Javier Bardem expresa a la perfección.

La potestad se establece por ley y se desaparece con el cargo o función; la autoridad se gana por el respeto y confianza y son los demás quien la otorgan. En muchos comportamientos de este tipo las personas agresoras no entienden que jamás obtendrán ese respeto que aporta la autoridad y ejercen una potestad que ya hace tiempo ha caducado.

Un importante hito de nuestro cine de este año que será un placer volver a ver en gran pantalla en La Concha.

El ser querido / The Beloved, de Rodrigo Sorogoyen (España y Francia, 135 m.) Festival San Sebastián 2026 – Made In Spain

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