L’espèce explosive, ópera prima Sarah Arnold, una nueva voz con garra y sentido del humor


Una compañera de la crítica francesa se planteaba qué sería de la Quincena de cineastas sin esas películas excéntricas, alocadas, que no temen adentrarse en un inesperado décalage y salir de él bien triunfantes.

Justo esa es la definición perfecta de L’espèce explosive, ópera prima de Sarah Arnold, que sabe extraerse lo mejor de una pareja de protagonistas, Ella Rumpf y Alexis Maneti, tan antagónicos como complementarios.

La trama de film comienza en la línea de los dramas situados en el campo que funcionan tan bien en la taquilla francesa. Un grupo de gendarmes locales investigan, sin mucho interés todo hay que decirlo, la desaparición de uno de los habitantes del pueblo que participaba en las batidas de caza de jabalíes que pueblan la región.

Los tres guionistas (Mehdi Ben Attia, Jérémie Dubois y Olivier Séror), que firman la historia junto a la directora, no tardan en introducir colorido a la narración introduciendo un elemento que distorsiona el ambiente reinante: un policía corso, con graves problemas psicológicos, desterrado a este pueblecito para que se calme y no cree más problemas.   

En ese momento la película se renueva y gira hacia el tono Twin Peaks, pero en versión europeo rural. La directora gestiona a la perfección los ritmos de la acción y los nuevos detalles de la investigación, que afloran una realidad mucho más corrupta de lo que todos imaginaban.

Pero el genial toque que redondea esta película es añadir a sus personajes presentes una psicóloga que debe trabajar en este ambiente machirulo y misógino de gendarmes del siglo pasado.

El trabajo de investigación se traslada a esa inconcebible pareja de antagónicos. El tándem del gendarme depresivo y la psicóloga, mucho más segura de sí misma que cualquiera de estos machitos de la brigada rural, es explosivo, divertidísimo y totalmente dislocado. Sobre todo, cuando deciden solucionar el caso absolutamente colocados hasta las cejas de drogas.

Un asunto que se desvela más tortuoso de lo que parece e implica corrupción local, utilización de los espacios del pueblo para el goce y privilegio de las élites de la capital. Pero sobre todo que deja una impresión en el espectador de haber descubierto una nueva voz autoral con garra, sentido del humor y mucha pericia para contar historias desde perspectivas diferentes.     

L’ESPÈCE EXPLOSIVE, de Sarah Arnold (France – 1h35)

Cannes 2026 – Quincena de cineastas      

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