Shana y Les matins merveilleux, dos maneras diferentes de liberar la juventud


No existe sensación más especial que dejar entremezclarse las tramas de las películas que van desfilando por la programación de un festival. Puntos en común, disonancias que hacen eco, radiografías que se complementan. Cada espectador puede unir protagonistas dispares que parecen avanzar en el tiempo en cada una de ellas.

Shana, de Lila Pinell, y Les matins merveilleux, de Avril Besson, comparten mucho más que la presencia de dos maneras de entrar y confirmar una juventud, muy perdida entre referencias que no se acaban bien de asimilar o que se descubren por primera vez.

Incluso su unión es más estrecha de que lo parece, a primera vez, vistos los recursos narrativos que utilizan. En Shana, una antigua sortija de la abuela de la protagonista (originaria de Marruecos, pero de creencia judía), y en Les matins merveilleux, unos discos heredados también de la abuela (que tendrá que llevar a su destinatario), servirán para desencadenar toda una serie de encuentros y aprendizajes vitales inesperados.

El excelente ojo de la directora de la directora de Shana, ofrece a Eva Huault la oportunidad de confirmar su magnética presencia ante la cámara, su contagiosa inocencia y su vitalidad creativa a la hora de crear un personaje colorido y también contradictorio.

Una joven que se enfrenta a sus problemas diarios, que no son pocos ni insignificantes, como el tráfico de drogas, la violencia de género o la prostitución, con la ingenua mirada y la ligereza seguridad de quién tiene que elegir qué ropa ponerse en un día nublado de primavera. Ni más ni menos.

En un periplo, que asusta más al espectador que a la protagonista, tendrá que abandonar sus creencias, más adoptadas por contagio social que por convicción real, mostrando todo un grupo de jóvenes que funcionan más en estructura social que en posición individual.

Lo que nos gustaría es que esa Shana llegue años después a la mentalidad de la protagonista de Les matins merveilleux, encarnada por una de las más etéreas y empáticas actrices francesas, India Hair.

Esperemos que esos años para escapar de ese machismo impuesto, una insidiosa e insistente violencia de género y esa crispación social y familiar, sean los menos posible.

En Les matins merveilleux la ingenuidad de la protagonista es la misma, pero lo que cambia es el entorno en el que habita. Un pequeño pueblo añejado de los ritos de la gran ciudad y unas nuevas amistades, entre ellas, una acogedora y despierta mujer trans.

Coming of age tardío, retrato generacional francés, maneras de encontrarse a sí mismo… varios temas circulan en las tramas de estas interesantes películas, pero, quizás lo más central, sea la importancia de una familia elegida que nos apoye o que nos ayude a cambiar. Un joven cine francés no deja de darnos buenas sorpresas.

LES MATINS MERVEILLEUX, de Avril Besson (France – 1h27)

Cannes 2026 – Proyecciones especiales

SHANA, de Lila Pinell (Francia – 1h23)

Cannes 2026 – Quinzaine des cinéastes

Deja un comentario