Boi Neon, Brasil 2016


Si Ventos de Agosto del brillante cineasta brasileño, Gabriel Mascaro, ya poseía una sutil carga erótica; en su última película, Boy Neon, el director logra el film más sensual, sugerente y pícaramente ingenuo de la temporada. No se puede ser más audaz no mostrando nada y tan púdico enseñándolo todo. Una verdadera sorpresa hipnótica.

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Gabriel Mascaro se centra sobre la textura, la sensualidad y el erotismo del cuerpo, tanto animal como humano. Entre la narración de la historia de los personajes se entremezclan escenas, casi performances, sobre la carga de energía sexual (metafórica en los bailes pero real en la escena de la venta de los sementales) que establece una comunicación entre los cuerpos: la animalidad de nuestra humanidad y la casi humana bestialidad.

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Brillante la elección de personajes y sus andanzas: como el magnético Juliano Cazarré (impresionante prestación sin límites físicos ni psicológicos, y nombre a tener muy presente) en los que el actor crea un singular protagonista: de día, un vaquero de rodeos brasileños (las vaquejadas) en las que se encarga de limpiar los rabos de los toros y echarles talco, para que los participantes del rodeo logren derribarlo sobre la arena. Y de noche, en su tienda de campaña se dedica a lo que más le gusta, crear y coser vestidos.

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Más que brillante porque Gabriel Mascaro que inicia la película con un estudio del cuerpo, continúa con el del género, la feminidad y la masculinidad y la de los roles históricos de mujer y de hombre. El costurero no puede ser más viril, la protagonista femenina es la que conduce el camión de las ferias y rodeos, otro de los vaqueros se pasa el día cuidan su larga cabellera. Todo bajo una continua, magistral y permanente tensión sexual.

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Boy Neon es un lanzallamas de deseo. Sugiere mucho al principio, hacer dudar al espectador, plantearse muchas dudas sobre la sexualidad de sus protagonistas, y sobre todo, crea un suspense erótico que aumenta según avanza el metraje. Y que acaba en …que difícil es no poder describir una de las escenas más románticas y realistas del año.

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De la prometedora Ventos de Agosto a la excepcional Boy Neon, Gabriel Mascaro convierte la esperanza de un cine osadamente inteligente en materia corporal en una realidad, que no dejará a nadie indiferente, con esta película que se pasea por los territorios del Cinema Novo de los 60 y 70. El paisaje, evidentemente, ha cambiado y ha perdido parte de su virginidad. Sin embargo, los cuerpos han mejorado y no dudan en exponer su lado más salvaje. Película imprescindible del año.

2 comentarios

  1. Es «BOI Neon» no «BOY». «Boi» de «buey» en portugués. En todo caso, estoy de acuerdo, es un peliculón. Entre Mendoza, Mulayert y Mascaro, el cine brasilero está pasando por un muy buen momento.

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    • Mil gracias, Esteban. Totalmente de acuerdo contigo. Vaya momentazo el del cine brasileño actual. Hasta pronto y, de nuevo, mil gracias

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