Qué Difícil es Ser un Dios (Trydno byt bogom), Rusia 2013


La historia del cine, repleta de proezas, parece liberar la mente humana y aniquila cualquier frontera de las obsesiones y sueños, de los que se aventuran en este universo mágico. Si Richard Linklater había empleado 12 años para finalizar Boyhood (Momentos de una vida), con periodos breves de rodaje cada año, un cineasta ruso, Aleksey German, prácticamente desconocido, ha superado la hazaña del director americano.H0Aleksey German ya había querido adaptar la novela, Qué difícil es ser un Dios (1964), de los hermanos Arkady y Boris Strugatsky (autores del mítico Stalker), mucho tiempo antes. En el mítico año, 1968, el cineasta vivía en Checoslovaquia y por azares históricos, la invasión rusa le impidió seguir con el proyecto. Una década después, con la llegada al poder de Gorvachov en los años 80, volvió a intentarlo. De nuevo, sin éxito.H1Por fin en el inicio del nuevo siglo comenzó a rodar su sueño, tantas veces frustrado, durante 6 años. A partir de 2006 se centró en la posproducción, efectos de sonido, montaje, hasta el mismo momento de su fallecimiento en febrero de 2013. Todo este trabajo impresionante, tras tantas peripecias y frustarciones, no podía quedarse encerrado y olvidado en un cajón, y su familia, su pareja y su hijo, Svetlana Karmalita y Alexeï A. German, decidieron acabarlo en su lugar y mostrarlo al público.H345 años con un sueño en la cabeza y 13 para poder realizarlo, tras dos intentos previos. El cine, como lugar de lo imposible e irrealizable, volvía a conseguir traspasar cualquier impedimento por profundo, intenso o prolongado que sea. El sueño (o la pesadilla) de Aleksey German se ha convertido en realizar y el resultado no puede ser más alucinante e hipnótico.H5Casi tres horas de una fotografía en blanco y negro que deja boquiabierto al público, elaborada hasta el último detalle, en unos planos milimetrados y una puesta en escena gótica, imaginativa y sorprendente. Una película rodada parte en Moscú para los interiores, y para las escenas en el exterior, en el monumental castillo Tocnik de la República Checa y las sinuosas callejuelas que lo rodean.H6Una historia de ciencia ficción que sitúa la acción en un planeta, Arkanar, regido por una tiranía que persigue a intelectuales, quema cualquier libro, destruye toda obra artística e impone un reinado de miseria y terror a toda la población. Un siniestro lugar que, más que avanzado tecnológicamente, parece haber retrocedido a los tiempos de la oscura y sangrienta Edad Media. H7Aunque los investigadores enviados desde la tierra debe abstenerse de toda intervención, uno de ellos, el señorial Don Rumata, adorado por la población como la encarnación divina del hijo de Dios, decide tomar la situación entre sus manos y poner “algo” de orden.H4Personalmente es la primera película biológica a la que he asistido hasta el momento. Barro y lluvia mezclados con todos los fluidos que el cuerpo humano puede producir. La mirada de los protagonistas directamente a la cámara, que sigue a una distancia mínima las aberraciones, infamias y atrocidades que sufren en su propia carne, es una de las experiencias más inolvidables que puede ofrecer el cine de hoy.H8Una inmersión total en el caos y una poderosa metáfora de toda dictadura basada en suprimir cualquier opinión diferente, condenar a sus súbditos en convertirse en lacayos o, directamente, en esclavos por un mendrugo de pan… Un film alucinante, visual e ideológicamente, que se convertirá, sin lugar a dudas, en película de culto.

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