Boyhood (Momentos de una vida), Estados Unidos 2014


Realizar cualquier película es una odisea, pero si su rodaje se prolonga durante doce años, las posibilidades de que algo falle son tan altas, que la claqueta de la escena final se convierte en un verdadero milagro. Richard Linklater lo ha conseguido.BO0No sólo escribir y dirigir esta maravilla, sino también producir un proyecto en que pocos creían a ciencia cierta. Un mérito que se verá recompensado en los Óscars 2015, casi con total seguridad. BO5Durante 39 días de rodaje, a una media de 3 o 4 días por año y tras un par de semanas de preparación, el director ha reunido al mismo equipo técnico y artístico desde 2002 a 2013. Una verdadera proeza que se transmite a cada fotograma de este film sin igual.BO3Si bien las condiciones de su producción son interesantes, al fin y al cabo, lo que cuenta es su resultado final. Sin lugar a dudas, Boyhood es una de las películas imprescindibles de la cosecha anual por su lúcido retrato, no sólo de su personaje principal (encarnado por un actor, Ellar Coltrane, que comenzó a rodarla con 6 años), sino de la primera década del siglo XXI.BO1Una comedia humana actual, vibrante, intensa, realista, crítica e irónica de unos años que han aportado unos cambios impresionantes en nuestras vidas (brillantísima la parte destinada a la manera actual de comunicar, desde la “invasión de los ultra-móviles” al reinado de las redes sociales), una crisis económica, y principalmente, de valores (desde el apartamento hasta la casi mansión, para luego no poder pagarla) y, por supuesto, las relaciones personales, materia predilecta del director.BO6A través de las vivencias del protagonista vamos viendo las luchas de su madre soltera para llevar a buen puerto a su familia, magnífica Patricia Arquette, sus sacrificios, sus sucesivos compañeros, la evolución de su padre hippie (Ethan Hawke, autor omnipresente en la filmografía del talentoso cineasta), sus primeros amores, desengaños… la vida, tal como es, y no como nos gustaría que fuese.BO4Un momento cinematográfico que se hace demasiado corto (166 minutos de felicidad) y del que todo espectador desea una continuación. Con un poco de suerte y conociendo el gusto por el riesgo del director, dentro de seis años, tras esta “Infancia”, quizás, estaremos hablando de su continuación, “Juventud”. Ojalá.

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