Viva la libertad (Viva la libertá), Italia 2013


No se puede pedir más a una película. Ser crítica con la actualidad, mojarse sin dar lecciones, escoger los mejores actores, y olvidar el tono académico, para contar una historia, con el mejor y más exclusivo signo de la verdadera inteligencia, el humor.VL2Roberto Andò, director, guionista y escritor de “Il trono vuoto” (El trono vacío), sabía que sólo un actor podía encarnar los personajes de su novela: el insuperable Toni Servillo. Uno de los mejores intérpretes internacionales, con una carrera repleta de riesgos y que, personalmente, propongo como firme candidato al premio Donosti del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Estoy seguro que somos centenares en apoyarlo. VL1El cine italiano, como ya hemos comentado en varias ocasiones, ha vuelto a recoger la llama y la herencia de una filmografía de contenido político, muy crítico con el poder y la oposición, en un país en que, excepto, en los brazos y las tibias de las innumerables reliquias del Vaticano, soporta en su totalidad la lacra de una incrustada corrupción política y económica.VL6La historia se las trae: el secretario del partido de la oposición, hastiado de, suponemos, no tener ni la mínima idea para expandir ante sus, cada vez menos numerosos fieles, decide de la noche a la mañana, abandonar su casa y el partido. Gabinete de crisis, en una excelente secuencia que muestra que la oposición es, en realidad, el reverso del poder y que, ambas, se necesitan y se apoyan más de lo que aconsejable.VL5Solución de última hora: utilizar como sustituto, hasta que el político recobre su serenidad, a su hermano gemelo, que sufre, por si fuera poco, de un trastorno de bipolaridad que le convierte en imprevisible. Toni Servillo, no en un papel sino en dos interpretaciones por el mismo precio: un lujo como no se veía hace tiempo en pantalla.VL3Denunciando la falsa libertad de la prensa, el guión no tiene pelos en sus páginas y lanza granadas como “en política la única alianza posible es con la conciencia de los ciudadanos” (por desgracia es una afirmación del hermano “loco”, evidentemente).VL4Y otra perla que no deja indiferente: los políticos son mediocres porque sus electores también lo son. Suena fuerte pero, me temo, que es una verdad como un puño. En semanas tendremos la oportunidad de situar la mediocridad de nuestro espectro político más alta o más baja, una oportunidad para no perder. Como la de ver una de las películas más inteligentes, divertidas y mejor interpretadas del año, Viva la libertad (y, de paso, viva también el cine).

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