La cuota asiática eleva el nivel del festival de bueno a excelente: Rhino Season, obra maestra


por Carlos Loureda

Si la sencillez es una virtud, Emily Tang constituye la quintaesencia de una forma de narrar depurada, directa, sin artificios que entorpezcan la interpretación de su, siempre controlado, elenco de actores y de un estilo fino. En 2008 Perfect life conquistó al público y All apologies, su tercera película, desprende esa sobriedad oriental que tanto se agradece.Basada en una historia real, el retrato de esta mujer china, víctima de una sociedad en la que ellas siguen sin tener el mismo valor que los hombres, obligada a compensar el accidente ocasionado por su marido, nada más y nada menos, que con un hijo de su propia sangre, es una radiografía perfecta y actual de su país. Repleta de detalles ínfimos (la diferencia campo-ciudad, las tensiones económicas del mercado de trabajo, la justicia…) la película es tan sutil como interesante. Debido a la calidad de la selección de este año, puede que no entre en el palmarés oficial, pero quizás se cuele en los paralelos, como por ejemplo el Premio TVE-Otra Mirada que se entrega hoy.Pero la Concha de Oro a la mejor película, director, actor, actriz y fotografía llegó con Rhino Season de Bahman Ghobadi (que ya tiene las estanterías de su casa llenas por las dos Conchas de ediciones pasadas, ¿añadirá otras dos este año). Inmenso placer ver este film trabajado con dos tipos de fotografía para las dos épocas en las que se desarrolla (finales de los 70 y el año 2010), imágenes mesiánicas en su primer plano que recuerdan las instalaciones de Bill Viola, en las que el tiempo parece desaparecer y, como en los versos de la historia de este poeta kurdo-iraní, Sahel, “el momento se detiene. También mira”. Este hombre, encarcelado 27 años sin causa alguna, decide buscar a su mujer, espléndida Monica Bellucci, que con su presencia, su mirada y el dolor que emana de sus ojos vendados, desgarra la pantalla y rompe el corazón. Acumulación de objetos que aíslan a los personajes, como en todo el cine iraní: ramas de árbol, alambres que sostienen puentes, redes que secan al sol, verjas que cierran casas… todo magistralmente dispuesto para confinar al protagonista en su interior y mantenerlo en su pasado.Una película que parece resumir y contener todas las del festival. Jean Rochefort se pasea por el bosque en El artista y la modelo y recoge lo que encuentra, aquí este poeta en la primera escena, también en el bosque, rastrea un lugar para desenterrar un objeto concreto. Ghobadi consigue lo que Trueba intentó; la diferencia es que éste busca la idea y Ghobadi la encuentra. Si la fantástica Argo hablaba de lo mal que lo pasaban los rehenes norteamericanos en la linda mansión canadiense de diplomático, Rhino Season completa la visión recordando que también muchos iraníes lo pasaban peor en las cárceles del régimen. E incluso si no me creo a Penélope Cruz con sus problemas de maternidad en Venuto al mundo, a Monica Bellucci la creo a pies juntillas porque borda la suya.Personalmente creo que el único inconveniente de esta película, en la que hasta los fundidos en negro no son un mero recurso estilístico sino el último soplo de vida que le queda al cineasta para gritar libertad, es que ya ha sido premiado dos veces anteriormente. Hay tanto hallazgos narrativos visuales (los mejores picados y contrapicados de los últimos años) o narrativos (las tortugas podrán volar pero lo que les cuesta darse la vuelta, o esa piel tatuada que sirve para abrigarte en la sesión de los rinocerontes, ese agua que no para de caer, el coches y las prostitutas, el paso de la represión política a la económica…) que esta obra maestra merece un libro reflexionado y no un simple artículo escrito tras seis días de intenso festival.El director y coreógrafo francés, Faizal Zeghoudi, hizo danzar a sus bailarinas, con un velo hasta los pies por único vestuario, en uno de los momentos más intensos de la danza contemporánea actual, Ghobadi va más allá en la utilización del velo y la capucha. Aunque la tragedia griega se vista de iraní, tragedia se queda y conserva toda la belleza de un poema épico en esta tierra de la maldición, en la tierra sin causa que es Irán. En la presentación de la película el director afirmó que la había hecho para no morir, personalmente creo que hay que verla para vivir.

 Continuará…

5 comentarios

  1. Excelente aspecto… sobre todo me interesan esos hallazgos narrativos visuales.Rhino Season de Bahman Ghobadi apuntada a la lista.

    Saludos desde Los Angeles.

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  2. Suena a peliculón Carlos,asique ya la he apuntado porque sus imágenes me parecen muy bellas y creo que será una buena películas,asique espero con ansia más sobre ésta película.
    Un saludo!

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    • Querido Fernando: tú ya sabes que amí me encanta el cine iraní, aunque esta película sea producción turca, y me ha fascinado. Ya veremos los premios. Hasta pronto

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