Ha nacido una estrella en San Sebastián: Mami Sunada


por Carlos Loureda

La capacidad del Festival para crear todo tipo de sensaciones en una sola jornada es ilimitada. El intenso día festivalero comienza con una proyección a las 9 de la mañana y termina a las 2 de la madrugada, éstas son sus emociones:

Decepción

Como en el “día de la marmota”, 11 Flowers cuenta una historia de la infancia en el año anterior a la revolución cultural. En esta ocasión los niños son chinos, ayer eran japoneses. La diferencia es abismal, hoy dirigía Wang Xiaoshuai, ayer Hirokazu Kore-eda. La película tiene tanto interés como un anuncio de leche en polvo y, por desgracia, cuando se proyecta en pantalla también acaba disolviéndose. Ni buena ni mala, personalmente me resulta insípida.

Palabras mayores son las que se merece Rampart de Oren Moverman con su historia de un policía corrupto en Los Ángeles. Cine negro, sin mayor interés, que creo constituye un evidente error de casting de la Sección Oficial. ¿No habrá sido para incluir una película 100% americana entre la selección principal?

Sorpresa

Agradable es descubrir un autor, en el más estricto sentido del término, como João Canijo que combina una historia de inspiración clásica con una sabia puesta en escena. Si Julie Delpy nos ofrecía una visión cómica y feliz de la familia, el saudade del director portugués nos ofrece el otro lado de la moneda.

Rita Blanco (atención a esta edición del festival porque la Concha de Plata va a estar finalmente muy reñida) interpreta una madre soltera con dos hijos que comparte  vivienda, en un barrio marginal de Lisboa, con su hermana. En Sangue do meu sangue una familia que esconde dos tragedias, casi griegas, la perseverancia de la madre para evitar la relación de su hija con un hombre casado y el sacrificio de la tía para salvar a su sobrino de la persecución de un traficante de droga.

La puesta en escena sitúa los dos hilos argumentales en el mismo encuadre y, por momentos, el público tiene casi la sensación de asistir a dos películas al mismo tiempo. Imágenes saturadas de información sonora y visual, planos arriesgados y montaje que, si bien tarda en instalar un buen ritmo, alcanza en su última hora final una comunión con el espectador. Film típico de festival que pide a gritos el Premio Especial del Jurado.

Revelación

Mami Sunada lleva filmando a su familia desde los 12 años. Cuando le diagnosticaron un cáncer a su padre decidió que era el momento de parar de grabar. Un amigo próximo le preguntó si no lo lamentaría algún día y la directora, tras una profunda reflexión, se dispuso a continuar y realizar un documental sobre estos últimos meses. El resultado es Death of a Japanese Salesman, un proyecto tan poco atractivo, a primera vista para el público, resulta ser uno de los mejores momentos que ha vivido el Festival de San Sebastián.

Tanto en la forma como en el fondo la película muestra una sensibilidad especial, un tacto de seda, un amor infinito y una maestría total en la edición de las imágenes. Lo que en un principio podía tratarse de algo deprimente se convierte, por un lado, en un inmenso himno a la vida y, por otro, en la sensación de estar en presencia de una nueva voz en el cine. Prueba de ello es que puede que se alce con el premio de la Sección de Nuevos Directores. Bienvenida Mami Sunada, el público ya está esperando impaciente tu próximo trabajo.

Así es San Sebastián, puede empezar regular o mal, cambiar a lo largo del día y acabar con un final tan feliz como inesperado.

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