Jornada de Cuernos en el Festival con un profundo y azul aburrimiento


por Carlos Loureda

Llevamos un día de cuernos en San Sebastián que ni el padre de Bambi soportaría. De todos los gustos y tamaños: chilenos en Sentados frente al fuego, coreanos en Scars, canadienses en Take this waltz e ingleses en The Deep Blue Sea. Ante su presencia masiva, instintivamente, me he agachado al salir por la puerta del cine. Por si acaso.

Pero quien ha rizado el rizo, o el cuerno para ser más exactos, es Terence Davies por la originalidad de su propuesta basada en la obra de Terence Rattigan. Propongo un juego de preguntas, en un orden aleatorio para añadir picante, para construir juntos el argumento de esta película.

La protagonista, Rachel Weisz, es una joven, hermosa e inteligente, casada con un señor mucho mayor que ella, influyente, juez del Tribunal Supremo, y por supuesto, rico. Evidentemente, la chica se enamora de otro y el espectador no puede contener un espasmo de sorpresa (opciones: ¿será el amante del padre de su marido, del abuelo de su esposo o de un joven, guapo pero menos inteligente que ella?). Respuesta correcta: del joven cachas. Rachel Weisz abandona a su majorcito marido para irse con el joven (opciones: ¿vivirán felices, comerán perdices o, a la primera de cambio, el cachas se largará?) Segunda respuesta acertada: el galán sale disparado en avión, destino Río de Janeiro. El público contiene su aliento preso de estupor. Reacción de la protagonista (opciones: ¿hace un curso por correspondencia, se inscribe a clases de yoga o decide suicidarse?). Y tercer acierto: ella se va a suicidar. La sala, al borde de la crisis ante una historia tan excepcional, roza el éxtasis y algunos incluso, ante la intensidad de la sensación, deciden abandonar la sala. Premio obtenido: no sigo con una historia que ni la puesta en escena, monótona y repetitiva, consigue salvar (tres veces, como mínimo, sombra de la mujer delante de la ventana bañada por la luz exterior). Como bonus: la última escena, muy estética, eso sí, recuerda mucho a The Long Day Closes.

Una película que me ha aburrido tanto que ha hecho que prefiera 26 veces más la película de Kim Ki-duk, por una única razón, Amén duraba 26 minutos menos.

P.D. Como ilustración la fotografía de los cuernos más dignamente llevados de toda la historia del cine.

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