Hot boy noi loan (Lost in Paradise), Vietnam 2011


Constituye una tremenda sorpresa, un inmenso placer y un rayo de optimismo ver que una producción cinematográfica, enteramente vietnamita, ha logrado estrenarse en su país, obtener una más que honorable recaudación (casi un millón de dólares) y salta a los festivales de Vancouver, Busan, Berlín… con un tema, la homosexualidad, que todavía una parte importante de su población nacional considera una amenaza para las formas familiares clásicas o, incluso, una inquietante enfermedad.L1Como con cualquier película digna de interés, su director y guionista, Ngoc Dang Vu, ha sabido salirse de caminos habituales y previsibles para realizar, tras una historia original, un brillante análisis de una sociedad en plena transformación y, por tanto, algo perdida frente a los innumerables cambios que debe asumir.L12Dos líneas argumentales completan este retrato. La primera, de corte más occidental, narra las tribulaciones de un campesino veinteañero, expulsado de casa dada su orientación por su familia, que emigra a la ciudad de Ho Chi Minh (la antigua capital de Saigón), en busca de una nueva vida, soñando con las oportunidades que disfrutará en su nueva y deseada vida moderna. La realidad se impone de inmediato. Una pareja de prostitutos le desvalijarán la primera noche y, como se sabe, la ciudad puede ser tan o más dura que el campo.L14La segunda historia paralela está mucho más anclada en la tradición asiática de la dramaturgia, un deficiente mental, enamorado de una prostituta, que la ronda acompañado del patito que cuida desde pequeño. Ambos relatos se van a cruzar, con resonancias entre ellos, en una sutil e ingeniosa metáfora sobre estos excluidos del amor y del sistema.L2Muy alejada del infinitamente reiterado “chico encuentra chica (o chico)”, el director va ahondando inteligentemente en diferentes temas, capa por capa, la emigración interna del país, el paso de la vida rural y su posible integración en la vida urbana, la marginalidad, la explotación ultraliberal de un sistema que, en principio, se califica de comunista, la posibilidad del amor en una sociedad basada en un consumo masivo y desechable, la marginalidad y la exclusión social, temas de actualidad tanto en Occidente como en Oriente.L7Frente a este vasto programa, el director (que estoy seguro no se limitará a esta primera obra) podía haber cargado las tintas de la miseria y la tragedia. Sin embargo, escapando de la facilidad, ha añadido a la ácida crítica social un toque de romance, alegorías sencillas pero eficaces, un ritmo incesante para las múltiples peripecias de los protagonistas, continuas reflexiones que, en ningún momento, se hacen pesadas y un inspirado erotismo (evidentemente la versión internacional es más atrevidilla que la local) que le sienta de maravilla e ilumina la película. Despertando el interés con coproducciones recientes como con Bi, dung so!» (Bi, Don’t Be Afraid) o como con esta película de tanta calidad, el cine de Vietnam merece, sin lugar a dudas, conquistar un espacio en las carteleras mundiales.

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