El Impostor (The Imposter), Reino Unido 2012


Unas de las sorpresas más gratas y excitantes del último Festival de San Sebastián fue, sin duda, asistir al estreno de este gótico docu-mentira, o docu-verdad según se mire. Todo comienza como en los clásicos de cine negro. Una noche cerrada. Un adolescente perdido y, con mucha probabilidad, herido. Un cabina de teléfono público (¿todavía existen?) al alcance de la mano y un llamada que desata pasiones, reaviva esperanzas y despierta inquietudes.I0La película cuenta una historia real, que nos costaría creer si fuese una ficción. En junio de 1994 Nicholas Barclay, 13 años, desaparece por primera vez de su casa de San Antonio, Texas, una tarde después de jugar al baloncesto con sus amigos. Más de tres años después esa llamada de medianoche desde Linares. Si es que todo es posible en España…I8El turista informó a la policía sobre un chico completamente aterrorizado sin documentación alguna. El joven acabó por confesar que era Nicholas Barclay y que le habían secuestrado, abusado de él y que casi no se acordaba de su vida tejana dado el trauma sufrido.I9Lo que prometía acabar con un final feliz y una familia que se reencuentra se va transformando en un enredo de mentiras, suposiciones, intrigas y sospechas que pocas mentes calenturientas hubiesen podido imaginar. Y comienza el desfile de personajes “a los hermanos Coen”, como por ejemplo, el detective sudista que reconoce a los desaparecidos por sus orejas… Todo es posible, la realidad siempre supera la ficción.I10El documentalista Bart  Layrton ha cosechado premios en los mejores festivales del mundo, el del Público en Sundance, el Gran Premio del Jurado del Festival de Miami o las dos nominaciones a los BAFTA británicos con esta excelente película, comparable, o mejor, a las más abigarradas historias de crímenes y sospechas. Es de remarcar la sublime fotografía de Erik Alexander Wilson que ya había firmado trabajos como Submarine dirigida por Richard Ayoade o Redención de Paddy Considine.I4Las sombras ocultan la verdad de los personajes, los claroscuros se encadenan entre medias verdades, mentiras tan gordas que es imposible imaginar que lo sean, y un ambiente “twinpeaknesco” hipnótico. ¿Dónde está la verdad? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar con tal de conseguir lo que deseamos? Sin lugar a dudas el documental, junto Sugar Man, del año.

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