Serbuan Maut (The Raid), Indonesia 2011


Un extremo placer tratar de la película más energética del año el día más tranquilo y soso del largo y cálido verano. Además si añadimos que el film viene de Indonesia, cuya filmografía evidentemente todos conocemos en profundidad, la sorpresa se convierte en un éxtasis cinematográfico que confirma que talento, ideas y buen cine existen a lo largo y ancho de los cuatro puntos cardinales del planeta.

Sí, la vida del cine de autor va más allá de la gota británica del grifo del tiempo, de los diálogos escandinavos efímeros supeditados a las miradas penetrantes de sus protagonistas, de las repeticiones bálticas de música, gesto y lágrima y de los personajes mediterráneos al borde de un ataque de la prima Angélica por su riesgo asumido de cambiar el café por el té en medio de la historia.

Gareth Evans, director galés, que tiene tanto de indonesio como nosotros, emigró a este país en busca de una oportunidad. Y como se suele decir, sólo se puede estar una vez en la vida en el lugar indicado en el momento oportuno, y él lo estaba, atrapó su oportunidad por el cogote y transformó este The raid, una película de artes marciales de serie… (póngase la letra que más apetezca) en una joyita del cine moderno de acción.

Historia básica: un asalto de las fuerzas armadas especiales a un edificio cutre de apartamentos, que convierten Attack the Block en el palacio de la Zarzuela, repleto de traficantes y mafiosos que, para mayor placer del espectador, ya estaban al corriente de la visita de la policía gracias a sus chivatos. Lo que iba a ser un paseo se convierte en una hora y media de adrenalina, testosterona y energía vital tan impresionante que, cuando acaba la proyección, tienes la sensación de haberla pasado en el gimnasio.

Dos protagonistas alucinantes, Iko Uwais y Joe Taslim, diversas técnicas de artes marciales, en especial, el pencak silat, espectacular en pantalla con unas coreografías dignas de Gene Kelly (con esta afirmación me juego el pellejo, pero la confirmó) su parte de ligera comedia y, sobre todo, dramón shakesperiano, que también lo hay (cuestión de filiación como siempre). La diferencia es que aquí se han cargado al apuntador en los primeros golpes y solucionan el problema con muy poquitas palabras.

La película ha tenido excelentes resultados en su explotación internacional, ya está prevista la segunda parte y, por supuesto, el remake americano gracias a Sony Pictures Classics para 2014. Aunque oiremos hablar mucho de The raid en el futuro, gracias al festival de Sitges ya la conocíamos desde el año pasado. Estamos casi a un mes de que empiecen las grandes festivales de cine españoles, disfrutad del relax del verano, ya se encargarán ellos de animar “la vuelta al cole”.

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