Caprichos de diciembre


Este mes es ideal para refugiarse del frío en una cómoda butaca viendo una buena película. 2011 ha visto desfilar una inmensa creatividad y la cosecha cinematográfica es excelente. Tengo la sensación de que los estrenos de cine invisible se han incrementado y que el público, cada vez más, se interesa por trabajos más arriesgados y fuera de lo habitual. Una excelente noticia que celebramos con unos estrenos potentes en estas navidades. Sólo nos falta que nos toque la lotería.

Nada más comenzar el mes se estrena lo último de Robert Redford, La conspiración, un trabajo sobre la memoria histórica americana repleto de talento, de unos actores formidables y de una dirección clásica y cuidada. Un placer para los ojos y la inteligencia. El 2 de diciembre también se estrena la última película del brillante director de Gattaca, Andrew Niccol, que ha dirigido y escrito el guión de In time. Uno de las historias más subversivas que ha haya visto el cine comercial en mucho tiempo. Lo que podría haberse convertido en una película de culto se queda a medio camino porque el director, tras exponer brillantemente sus premisas, decide ofrecer un cine de espectáculo y dejar de lado la más mínima reflexión (quizás el argumento era demasiado fuerte; si nos paramos a pensar, provoca un pánico intenso). Una verdadera lástima que aun así merece la pena ver.

El 9 de diciembre llegan a la gran pantalla dos películas totalmente contrapuestas. Una de las más gamberras, divertidas e irónicas, Attack the block, y, por otro lado, La fuente de las mujeres, la más conciliadora y repleta de buenos sentimientos, sin duda, del año. Radu Mihaileanu tiene la manía de acumular tantas situaciones, tratar tantos problemas y multiplicar sin límite su sentimentalismo que, a fuerza de añadir, acaba restando fuerza a la historia. Sin embargo una buena parte de la película es maravillosa, la denuncia de la situación resulta tan necesaria y su poesía es tan visual que el film se salva por la campana y se sitúa por encima de la media.

El 16 de septiembre se estrenarán dos comedias excelentes. Una política, Los nombres del amor, o cómo conseguir simpatizantes para las causas políticas a través de un peculiar método de afiliación y, por otra parte, una de las películas que cuenta con muchos boletos para incluirse en la lista de nominaciones de las categorías principales a los Oscars de 2012, The artist. La única película actual en la que no sobra ni una palabra en su guión.

El día anterior de Nochebuena podemos intentar caer en la tentación de Immortals, un atracón visual excesivo e inspirado, para irse acostumbrando a los excesos de estas fechas. Y si optamos por un cine más serio y comprometido socialmente, Ken Loach estrena su Route Irish, un descenso a los infiernos de las compañías de seguridad en los países en guerra.

Y para finalizar el año, y juro que no es una inocentada, los exhibidores han dejado para el 28 de diciembre el estreno de dos de las mejores películas del año, Drive, una joya del último danés adorado por todo Hollywood, Nicolas Winding Refn, y Le Havre de Aki Kaurismäki. Un mes cinéfilo-navideño a tope.

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