El jefe de todo esto


por Carlos Loureda

Rodeado de algunos de los regalos de sus amigos, un flamante Mazinger Z o un peluche en firma de langosta que te mira con ojitos tiernos, el despacho de José Luis Rebordinos contagia un buen ambiente, que se confirma en la relación que tiene con el equipo del Festival. Buen rollo se puede conjugar con trabajo e inteligencia con optimismo.

San Sebastián también será una fiesta

José Luis es un contertulio nato, alegre, divertido y ocurrente. Sabe transmitir su entusiasmo y su impronta se va a sentir en el festival. Vamos a intentar alegrar el certamen y a introducir un punto de juego. Es un Festival, y como su nombre indica, debe contener un lado lúdico y no tengo miedo a decir que me gustaría que hubiese más fiestas. Son  importantes porque no son sólo una cosa frívola donde la gente come y bebe. Son también un momento en que la gente se encuentra, comparte experiencias y transmite conocimientos. Yo reivindico un Festival divertido y lúdico, un espacio donde haya lugar tanto para películas tremendas, porque el mundo está como está y hablan del mundo, como para sesiones nocturnas más ligeras donde la gente vaya a divertirse. Además este año recuperamos la fiesta de inauguración, clausura y algunas otras que ya están programadas.

Yo no comparto la teoría de los tristes de este mundo, es decir, ser serio significa mortificarse en continuo. No. El mundo está muy mal pero porque nos mortifiquemos no va a ir a mejor. Económicamente estamos fatal (el adjetivo exacto utilizado por José Luis era mucho más adecuado y expresivo) pero yo no voy a estar todo el día diciendo nos falta dinero. No, no y no. Esta es la situación y con lo que tenemos vamos a intentar hacer algo que esté mejor. Si el mundo está mal vamos a intentar analizarlo, establecer vías de debate pero vamos a disfrutar de la vida también, ¿o no?

Evidentemente contengo mi intención de organizar una campaña relámpago de “Rebordinos for President” y absorbo su caudal de palabras con cara de póquer. Habituado a trabajar en medios culturales desde hace mucho tiempo, he llegado a la siguiente conclusión: la excusa tan generalizada de la falta de medios económicos esconde, en la mayoría de las ocasiones, una abrumadora falta de ideas o una insolente ausencia de capacidades personales.

El lado oculto del director

También quiero conocer el lado más desconocido del director y le propongo un cuestionario:

-Tu primer recuerdo cinematográfico: depende del día pero tengo un primer recuerdo ligado a mi abuela. En este momento su voz se nubla y se emociona recordándola. Con 10 años me llevaba a la sesión infantil, los domingos a las 3 de tarde, una sesión muy barata, creo que valía una peseta, en el salón Victoria de Rentería. Y allí programaban las cosas más bizarras. Recuerdo claramente el miedo que pasé viendo una peli de Fu Manchú, la escena era una puerta que se abría y de la que salía una mano con un cuchillo. Un miedo que no me importó nada pasarlo y que disfrute intensamente.

Otro, ya con 14 o 15 años, fue viendo solo en la televisión francesa El Séptimo Sello, de Ingmar Bergman y pasé también mucho miedo. Ambos recuerdos tienen que ver con el cine fantástico. No sé si se trata o no de una premonición.

El Séptimo Sello de Ingmar Bergman

 

-Tu clásico incomprendido: algún amigo me va a insultar por lo que voy a decir pero nunca he conseguido entrar en 2001, odisea del espacio. Kubrick tiene películas que me apasionan pero en ésta no acabo de entrar. Tiene momentos maravillosos pero, en conjunto, me acaba aburriendo. Es mi espinita clavada de los grandes clásicos.

Como personalmente me encanta 2001, odisea del espacio, que considera una obra premonitorio en su tiempo y de una total actualidad, le pregunto por El árbol de la vida, a la que yo aplico lo mismo que él acaba de decir.

A mí me parece muy interesante, muy discutible y tan extrema que me interesa. Me es difícil emitir un juicio sobre la película, es decir, me impresiona, la sigo recordando y la sigo pensando. Eso me parece muy bueno.

El Árbol de la Vida, de Terrence Malick

 

-Tú clásico que todavía no has visto: José Luis empieza a buscar en su memoria y no lo encuentra. Déjame pensar, pues mira no me acuerdo. Te prometo cuando me acuerde, te lo digo. Seguro que nos cruzaremos en el Festival, así que paso a la última pregunta.

-Tu vida después del cine: Como a todo el mundo, me encanta leer y echo en falta mucho tener tiempo para hacerlo. He leído mucho en mi adolescencia y juventud, a veces, hasta una novela diaria. Los libros han sido mis mejores compañeros de viaje y, de hecho, estoy deseando que llegue octubre para poder dedicarme a leer como un loco. Autores muchos, pero soy un fanático de Raymod Carver, Jim Thompson o Julio Cortázar. Lo último que me ha sorprendido y divertido mucho es La bicicleta estática de Sergi Pàmies. Como libro de cabecera las canciones de Léo Ferré y, por supuesto, viajar por placer, no por obligación, y estar con la gente que quiero.

La libertad, ante todo

En un rincón del despacho luce radiante un cartel de A serbian film. Una declaración de principios por parte de José Luis Rebordinos, que no entra en el debate de su calidad, pero que no retirará hasta que no acabe esta ridícula situación. Una jueza española imputó a Ángel Sala un delito de exhibición de pornografía infantil, por programar esta película en el Festival de Cine de Sitges de 2010. Este asunto me subleva personalmente de tal manera (que trataré próximamente en un comentario sobre la película iraní Au revoir) que no concibo como la jueza no ha detenido todavía a Antonio Banderas, por sus asesinatos filmados en La piel que habito. La verdad es que cuando nos ponemos surrealistas podemos llegar a extremos insospechados.

En todo caso, el tiempo avanza sin piedad y mañana comienza el Festival. Un lugar donde estoy seguro José Luis defenderá, con uñas y dientes, el espacio de libertad que el terreno de la ficción y de la creación nos permite todavía disfrutar. Aunque existan personas que se consideren capaces de decidir por nosotros lo que podemos, o no, ver. El cine en su siglo de existencia ha traspasado fronteras y, afortunadamente, por ahora no se pueden poner barreras a las ideas.

Continuará… (esperemos)

2 comentarios

  1. comparto con el jefe algunos momentos importantes : mi tía abuela me lleva a ver Kin Kong en los Maristas de pamplona, a mis ojos todavía hoy les cuesta echar la persiana, y qué decir del Séptimo sello, luces y sombras que me impiden ver el color en el cine, Cuidado ,no me malintrepretes, no soy de los «tristes». Os deseo un buen comienzo y una larga trayectoria.

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    • Querida Yolanda: se ve que no eres de las tristes. Esas matinales, la sesión continua, los vaqueros mezclados en nuestra memoria con los vampiros, todo unido como en un único universo paralelo. Qué gozada. Mil gracias y espero contar contigo. Hasta pronto, amiga.

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