Caprichos de Agosto


Aunque parezca mentira también en agosto el cine invisible se hace visible, más morenito y con más ganas que nunca de ver una buena película que no sea de superhéroes o de monos que hacen las delicias de los cristaleros. La película del año, Nader y Simin, una separación estaba prevista para este mes pero, por desgracia, tendremos que esperar a septiembre. José Luís Rebordinos, el director del Festival de San Sebastián, ha convencido a Golem para que retrase su estreno al próximo mes y poder así presentarla en estreno durante el festival. Evidentemente sabe que se trata de una obra maestra y que debe estar en el certamen. Apuesto a que consigue el premio del público de la Sección Perlas. Por una vez, esperar merecerá la pena.

Hoy se estrena una estupenda película argentina, La mirada invisible (como se puede percibir, el director tiene un excelente gusto para escoger títulos). Diego Lerman describe la mecánica del terror con una exquisita mirada médica, casi quirúrgica. Ambientada en la Argentina de comienzos de los 80, el país, por suerte, ha cambiado radicalmente pero este brillante análisis no ha perdido un ápice de interés.

El viernes 19 se estrena la pobre y maltratada Le quattro volte, programada, como mínimo, en dos ocasiones, se ha retirado de su exhibición en el último momento. Film contemplativo que provocará más de un infarto a los aficionados a las películas de acción. Este documental dividirá a los espectadores por su narrativa pausada, sus imágenes perfectamente centradas y su poesía visual. Todo un reto para el espectador.

Y la semana del 26 doble ración. Dinero fácil provocará más de un infarto a los que les haya gustado Le quattro volte (yo debe tener un problema de bipolaridad porque me encantaron las dos). Un film de acción europeo que no tiene nada que envidiar a las grandes superproducciones americanas y rebosante de una energía que se contagia desde la primera escena. Otro ejemplo más de la excelente salud que goza en la actualidad la cinematografía escandinava. Y por fin, Gianni y sus mujeres, el Woody Allen italiano más neurótico que pueda existir. Una comedia inteligente sobre el transcurso de la vida. Y es que al final, más tarde o más temprano, todo acaba por finalizar. Incluido el verano, así pues, aprovechémoslo lo máximo posible.

 

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